Lanza el dodo

Downforce

Downforce, traducido como fuerza hacia abajo, por la bajona de esperar una emocionante carrera de coches y desde la primera curva acabar apostando por otro coche porque el tuyo sigue en la casilla de salida. Carreras, apuestas y subastas. Estos son los mecanismos que conforman Downforce, cosas que por sí no son negativas pero dan la sensación de que has ido a un hipódromo y que seguramente acabes palmando pasta.

Al comienzo de la partida se reparten cartas, donde cada una contienen varios coches de colores junto a un número cada uno. Cuando juegues cada carta, moverás cada coche el número de casillas que indique el número que lo acompaña. Entonces, se subastan los coches, con lo que querrás adquirir alguno que consideres que puede ganar en función de tus cartas, pues eso te dará dinero. El dinero con el que participas en la subasta es el valor que acompaña al coche subastado, con lo que no querrás usar un número alto pues lo necesitarás en la carrera.

Una vez que comienza la carrera, las cartas gastadas se ejecutan de arriba hacia abajo, de manera que el primer coche (con un número más alto) se moverá primero, y así sucesivamente. De esta manera, buscarás bloquear los coches rivales en las curvas para impedir que te adelanten y malgastar sus puntos de movimientos. Y hasta aquí la estrategia de carrera, obligando al resto de jugadores a que avancen también tu coche con sus cartas para que les dejes pasar.. Como se ha mencionado al principio, también hay una mecánica de apuesta, y es que al cruzar líneas en la carrera los jugadores hacen una apuesta sobre qué jugado ganará, obteniendo un mayor premio si apuestas consistentemente desde el principio por el coche ganador (aunque no sea el tuyo).

Si sacas un 6 tienes que abrir la barrera

Desde luego es uno de los mejores juegos que mezclan carreras, subastas y apuestas. Que es como decir que has creado el mejor plato con atún de lata, nata montada y piña en almíbar. El circuito es un poco simplón, como todos los jugadores pueden mover todos los coches apenas tienes decisiones que afecten a la carrera y a la vez no es suficientemente loco como para que las apuestas sean divertidas, pues puede que un coche se destaque pronto y todo el mundo apueste por él, motivando además que sea el coche ganador.

El juego más parecido es Camel Up, donde la carrera es de camellos, pero es fundamentalmente de apuestas, y el tipo de apuestas hace que los jugadores tengan intereses contrapuestos. En cuanto a carreras de coches, Heat es igual de sencillo y sí da una sensación real de carreras al igual que Rallyman, aunque este sea un poco más complejo y el azar provenga de dados.

Tags: #boardgames