Oficio y pensamiento. Pan, bosque, café e ideas que fermentan lento.

De las luciérnagas se habla poco

De las luciérnagas se habla poco.

Hoy las recordé.

Cuando era niño me sorprendía verlas por la noche, en un pequeño bosque húmedo cerca de mi casa: Bosques de Prusia.

Nunca maté a ninguna.

Ni siquiera por la curiosidad que tenía de entender cómo encendían su luz. Me contuve. Creo que siempre he tenido compasión por la vida, y sobre todo por una tan frágil como la de una luciérnaga.

Ya no las vemos porque llenamos todo de luz.

Casi no quedan espacios oscuros y húmedos, dos cosas que ellas necesitan:

la humedad para vivir

y la oscuridad para que su luz pueda ser vista por las demás.

También es lamentable que, al intentar controlar otras plagas con pesticidas, ellas se hayan ido alejando hacia zonas menos invadidas por la urbanidad.

Están escondidas, como muchas cosas buenas.

Hay luces que solo existen en la oscuridad.

Cuando la eliminamos, no perdemos a los insectos:

perdemos la capacidad de ver lo frágil.

Me gustaría ir a acampar y verlas nuevamente.

Prometo estar en la oscuridad.

Envíame tu comentario, lo leeré con calma →

https://tally.so/r/2EEedb

Nota de autor:

Bosques de Prusia era una pequeña area boscosa atrás de la colonia de mi casa, en Los Santos. En ese bosque estaba la cancha, una loma o dos, un par de ríos. Realmente se sentía como salir de la ciudad.